Empecé a escribir sobre dinero después de pasar tres años respondiendo los mismos mensajes a amigas, primas y compañeras de oficina. Hoy estas notas son un cuaderno público, ordenado y honesto, sobre cómo administrar lo que ganamos.
Crecí en San Borja, en una familia donde el dinero no se hablaba en la mesa. Se administraba en silencio — generalmente por mi mamá — y a las hijas nos llegaba sólo el resultado: alcanzó o no alcanzó. Cuando empecé a trabajar y me llegó mi primer sueldo en soles, descubrí que no tenía ni una sola herramienta para decidirlo. Lo gasté mal durante tres años antes de empezar a leer en serio.
Este blog nació en marzo de 2024 como un cuaderno público. Quería ordenar mis ideas y, de paso, dejar por escrito lo que voy aprendiendo para que mi hermana menor no tarde ocho años en descubrir lo que yo tardé. Aquí no soy asesora ni vendo cursos. Soy una lectora obsesiva de manuales aburridos sobre presupuesto, traduzco lo que entiendo a lenguaje cotidiano y lo publico cada quince días.
Estudié Comunicación Social en la PUCP y trabajé seis años en una revista limeña escribiendo sobre economía doméstica antes de dedicarme al blog tiempo completo. Lo que más me ha enseñado, sin embargo, no fue la facultad: fue ver cómo familias enteras alcanzan a llegar a fin de mes con la misma cifra que otras desperdician en una semana. La diferencia no es el ingreso; es el orden.
Si llegaste hasta acá, gracias. Te dejo abajo las tres notas que más comparten mis lectoras este mes. Cualquier pregunta, mi correo está en la última sección.